Durante un acalorado partido entre dos viejos rivales de fútbol de la escuela secundaria, los Eagles patearon el balón hacia la portería de los Pioneers. El balón entró, pero salió por un agujero en la parte posterior de la red. El árbitro no vio que el balón había entrado, y dijo que no era gol. El entrenador de los Pioneers vio el gol y se lo confirmó al entrenador de los Eagles, aunque podría haberse quedado callado. El árbitro ratificó el gol. Los Pioneers perdieron el partido 3-2.
Durante un viaje en familia, pasé horas conduciendo por los escasamente habitados estados de Montana y Dakota del Sur. En el camino, empecé a observar un patrón: vastas extensiones de tierra con arboledas que rodeaban las casas. Mientras intentaba mantener la camioneta en el carril ante los fuertes vientos, entendí que los árboles no solo estaban allí por un tema de belleza, sino que fueron plantados intencionalmente para proteger las casas y a sus ocupantes de las ráfagas de viento que azotaban esos lugares.
Phillis Wheatley, la primera poeta afroamericana publicada, usaba temas bíblicos para persuadir a los creyentes en Jesús a abolir la esclavitud. Nacida alrededor de 1753, fue vendida a un traficante con apenas siete años de edad. Sobresaliendo rápidamente en sus estudios, por fin consiguió su libertad en 1773. En sus escritos, instaba a sus lectores a abrazar la afirmación escritural de la igualdad de todas las personas. Escribió: «En cada Pecho humano, Dios ha implantado un Principio que llamamos Amor a la libertad; está impaciente por la Opresión y anhela la Liberación; y […] el mismo Principio vive en nosotros».
Phillis Wheatley, la primera poeta afroamericana publicada, usaba temas bíblicos para persuadir a los creyentes en Jesús a abolir la esclavitud. Nacida alrededor de 1753, fue vendida a un traficante con apenas siete años de edad. Sobresaliendo rápidamente en sus estudios, por fin consiguió su libertad en 1773. En sus escritos, instaba a sus lectores a abrazar la afirmación escritural de la igualdad de todas las personas. Escribió: «En cada Pecho humano, Dios ha implantado un Principio que llamamos Amor a la libertad; está impaciente por la Opresión y anhela la Liberación; y […] el mismo Principio vive en nosotros».
Mon Dieu. Lieber Gott. Drahý Bože. Aγαπητέ Θεέ. Dear God. Oraciones en francés, alemán, eslovaco, griego e inglés resonaron en la iglesia central de Atenas mientras, al unísono, orábamos en nuestros idiomas nativos para que la gente en nuestros países oyera del amor de Dios. La belleza de la reunión creció cuando nos dimos cuenta de que era en Pentecostés.
Una mesa aparentemente simple con trece vasos sencillos en paneles separados constituye la pintura contemporánea «That They May All Be One» [Que todos sean uno], la cual se expone en Wolfson College en la Universidad de Oxford. En realidad, su simplicidad enfatiza el significado del evento: la última cena de Jesús con sus discípulos. El panel más destacado —que contiene pan y un vaso, y representa a Jesús— está rodeado de doce paneles individuales que indican la presencia de los discípulos.
Nuestra ciudad quedó casi a oscuras tras una gran tormenta de hielo que derribó kilómetros de cables de electricidad. Muchos quedaron sin calefacción en sus casas en medio de un invierno helado. Las familias anhelaban ver camiones de reparación que devolvieran la electricidad. Luego, me enteré de que el estacionamiento de una iglesia sirvió como centro de comando temporario para los vehículos enviados a asistir a los necesitados.
Los habitantes de Le Chambon (Francia) arriesgaron todo para ayudar a salvar las vidas de cinco mil personas durante la ocupación nazi. Los refugiados se escondieron en las casas y granjas de la comunidad. La gente del pueblo se sintió inspirada por el pastor André Trocmé, que pidió ayuda a su congregación citando las palabras de Deuteronomio 10:19: «Muestren, pues, amor al extranjero, porque ustedes fueron extranjeros en la tierra de Egipto» (nbla).
Algunos de los pianistas más famosos del mundo confiaban en Franz Mohr, el técnico jefe de conciertos de Steinway & Sons, en Nueva York, para asegurarse de que sus pianos estuvieran listos para los conciertos. Experto en afinación de pianos, era requerido por su elaborado conocimiento y gran habilidad desarrollados durante décadas. Mohr creía que sus habilidades eran una oportunidad de servir a Dios, y a menudo compartía su fe con los pianistas y sus equipos.
Cada año, los equipos de fútbol profesional eligen a jugadores nuevos. Los entrenadores pasan miles de horas evaluando el talento y el estado físico de los candidatos. En 2022, Brock Purdy fue el último de los seleccionados, y etiquetado «Sr. Irrelevante», sobrenombre que se da al que ocupa ese lugar. Nadie esperaba que jugara ningún partido esa temporada, pero pocos meses después, Purdy llevó a su equipo a ganar dos finales. Sin duda, los gerentes de ese equipo no hacen un buen trabajo en identificar potenciales. Y nosotros tampoco.